8/16/24

Cuentos Atroces parte 30

 

Anterior: Cuentos Atroces parte 29


Comprá el eBock kindle (oferta $149.9) Amazon KDP

Libro físico con Pseudónimo Especial ($430) Cuentos Atroces - SKAHD .l. | Autores Editores


Paso su pie derecho atrás del izquierdo y estiro su brazo hacia atrás señalando atrás de él. Ahí estaba, como si ahí hubiera estado todo el tiempo, el de la sotana, parado justo detrás de él. Inmóvil, enorme, imponente, mojándose por la lluvia y firme. Estaba tan derecho que no podíamos ver bien su cara. ¿Pero qué? ¿Siempre estuvo ahí? ¿Cómo es que no lo vimos? ¿Cómo es que nadie lo vio? ¿Qué está haciendo? Su dorado mate no desprendía brillo y en la oscuridad del ambiente era casi negro como una estatua, como una estatua invisible cubierta por neblina, como una gran montaña a la que no puedes ver la sima.

Sí, esos seres. Le contestó Miranda.

Bueno porque no le preguntas por ti misma.

Ella comenzó a avanzar de frente hacia él, yo fui tras de ella corriendo y di un hombrazo a Eustas.

Oye tú, ya es hora de que nos digan que hacen aquí, ¿Para que vinieron? ¿Por qué causaron ese terremoto?

Lo teníamos a menos de dos metros con sus grandes piernas justo frente a nuestros ojos, Eustas avanzo lento, con pasos petulantes y se puso a nuestro lado. Entonces el ser se incoó en un pie y aun así era más grande que nosotros. Estiró su dedo y lo aproximó a Miranda, a mí me dio pavor quería correr llevármela lejos de ahí pero ella ni se movió, estaba esperándolo. Le tocó la frente y todo se iluminó.

Tuvimos que taparnos los ojos para poder seguir ahí. Un momento después la luz desapareció y el ser tampoco estaba ya. Voltee para todos lados y ya no había ni una sola persona en el parque solo estábamos nosotros tres y la lluvia continuaba sin parar.

¿Qué fue eso? Le pregunté.

Ella tenía la mirara perdida, los hombros colgados, las rodillas relajadas y un semblante de asombro y satisfacción. –Wau. Fue lo que dijo aún sin enfocar la mirada, como viendo dentro de sus pensamientos.

Le di un momento y estaba por preguntarle otra vez cuando dijo. –Vienen de Saturno, vinieron a despertar a la humanidad, encaminarla a evolucionar. No son malos pero llegaron muy pronto, aún hay muy pocas personas listas para verlos y dar este pasó. Se sienten perdidos y quieren irse. Se han dado cuenta de que esta no es la forma en que las masas podrán desarrollarse, su mensaje solo será para algunos en específico que puedan dar ejemplo y trasmitirlo a los otros. Nos queda mucho por aprender de nosotros mismos antes de poder aprender algo de otro mundo.

¿Saturno?

Sí y llevan aquí 222 años con 256 días y 20 horas con 57 minutos. No desean estar más aquí pero necesitan algo. Les falta algo para poder irse.

¡La pieza del ovoide!

No, es otra cosa además de eso.

¿Ovoide? Preguntó Eustas.

Sí, es la cosa que los trasporta.

Ah. ¿Para eso sirve? Le pregunté a Miranda.

Sí y necesitan encontrar esa pieza para poder hacerla funcionar de nuevo.

¿Pero qué es, como la encontraremos?

Dijo que tú sabias que hacer Y señalo a Eustas.

¿Saber qué hacer? Se preguntó él.

Tú siempre hablas de ellos eres como su predicador le dije.

¿Siempre esta atrás de ti? ¿Cómo es que nadie lo ve? le pregunto Miranda.

No siempre, a veces viene, pero no hay nada que pueda hacer.

¿Pero que nadie lo ve? le pregunté.

La gente solo ve lo que desea ver, o lo que su conciencia logra captar, todo lo demás no es inteligible para ellos.

¡Pero son enormes!

Y dorados. –apunté.

Nada que vaya en contra de tu entendimiento y creencias puede existir en tu mundo. Nada que no se haya desarrollado en tu mundo interno puede existir en el mundo exterior para ti. Serán como una simple estatua para ellos.

Nos quedamos callados por un momento pensando en lo que había dicho y recordé cuando tenía la foto del periódico en mis manos volviéndome loco, si no llegaba Miranda y me sacaba de mi asombro no sé qué me hubiera pasado. Ya entiendo como a la gente no se le puede otorgar algo que no está preparada para recibir.

Miranda regresó bruscamente su mirada a Eustas y le dijo. ¿Entonces, que tenemos que hacer?

Pues yo no lo sé nenita, no sé por qué yo lo sabría.

Pero siempre estás en contacto con ellos y siempre hablas de ellos.

Yo solo he tratado toda mi vida de decir a las personas que hay más mucho más de lo que conocemos y podemos llegar a imaginar en este universo y en este mismo planeta. Pero contacto con ellos pues… en realidad nunca me había acercado si quiera a él.

Claro por qué tú fuiste el que les lanzó la piedra verdad. Le dije.

¿Cómo sabes eso?

El ovoide se lo dijo.

¡Oye es cierto! ¿Y el otro niño que iba con ustedes? Le pregunté.

¿El ovoide se lo dijo?

Sí, él lo toco y una luz imbuyo todos los recuerdos en el.

¿Qué?

Así es, ya dinos donde está tu amigo. Insistí.

¿Oscar? Pues no sé dónde esté. Solo sé que trabajaba en el edificio que se derrumbó.

Nos quedamos con la boca abierta.

Vendía seguros. Continuó Eustas

¿Sabes quién más trabaja ahí? Le pregunte.

¿Quién?

El otro ser. El que los traiciono.

¿Qué?

Así es, eran cinco cada uno tenía que cumplir una misión y utilizar su mayor habilidad para poder salir de este planeta. –El me oía con la boca abierta y yo continúe. –Pero uno de ellos los traicionó y en vez de cumplir su misión, se entregó a la vida carnal, usó su habilidad para disfrutar el placer de este mundo abandonando a sus compañeros. Y ahora no parece más que un humano común y corriente.

¿Ósea qué ese también vende seguros?

No, él es dueño de la aseguradora.

Todo se quedó en silencio durante un minuto hasta que Eustas pregunto.

¿Pero eso que significa? ¿Qué tenemos que hacer ahora?

Tenemos que buscar a tu amigo, necesitamos recaudar toda la información posible para saber qué hacer y cómo podemos ayudarlos.

¿Pero cómo podremos encontrarlo? Yo no sé dónde este.

Vayamos a revisar los escombros de edificio que se derrumbó, tal vez ahí podamos descubrir algo o recuerdes algo. Dijo Miranda.

Es una gran idea. ¡Vamos! ¿Nos acompañas Eustas?


Siguiente: Cuentos Atroces parte 31


Comprá el eBock kindle (oferta $149.9) Amazon KDP

Libro físico con Pseudónimo Especial ($430) Cuentos Atroces - SKAHD .l. | Autores Editores


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Quien es Hector Daniel Sanchez Castellanos Altamirano

Post Anterior.  Hector Daniel Sanchez Castellanos Altamirano, quien escribe crea este sitio con un claro propósito, el de ayudar a la gente ...