8/15/24

Cuentos Atroces parte 2 La gallina de los huevos de oro

 

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La gallina de los huevos de oro

Era un día como siempre, caluroso y aburrido, sin más excitación que la de jugar videojuegos o ver alguna película. Yo deseaba que pasara algo nuevo, algo que llenara mi alma y cumpliera mis deseos. ¿Pero qué? El futuro se aproxima muy lentamente y hoy no había más que esperar. Ya era la una de la tarde, mi actual mejor amigo me hablaba, estaba dentro de la casa, parado frente a la ventana de mi cuarto y llamándome. Que descaro me pareció que se hubiera metido así. Salí un poco molesto a ver que deseaba.

Vamos a dar un roll a ver que encontramos.

«¿Tiene mi número porque no me llamo?»

No puedo we hoy estoy medio ocupado, voy a revisar unas cosas y hacer unos encargos de mis papas.

Se quejó un poco por mi apatía y se fue. La verdad solo quería dormir, tenía sueño por la noche anterior y no deseaba salir al sol. Cerré mi puerta y me aventé a la cama mientras el salía. Pero casi estaba sudando, con este calor no iba a poder dormir nada. Algo me empujo a pararme y salir rápido a alcanzarlo.

¿Y qué tranza we, a donde quieres ir?

Acá vente, vamos a ver que encontramos.

Caminamos, caminamos, salimos del pueblo, avanzamos por la carretera luego nos desviamos a la izquierda. Llegamos a unas minas de arena. Entramos por terreno plano pero al frente todo estaba escavado, huecos de unos de 15 metros de alto que se iban reduciendo y haciéndose más profundos llenos de oscuridad sin que se pudiera ver el fondo.

Dicen que aquí se calló una señora y se rompió los brazos y las piernas. Qué andaba buscando las cosas que su hijo se robó. ¿Qué feo no?

Uy sí que feo. ¿Y qué pedo las encontró?

No pues no sé, se la llevaron a urgencias, dicen que su hija anda consiguiendo con todo mundo para su tratamiento.

¿Neta? ¿Y porque no usan lo que se robó? ¿Y su hijo?

No pues él ya se había dado la fuga. Nadie sabe dónde está.

¿Y cómo salió?

Sepa la verga.

¿Ay pero apoco crees que las encontremos?

Pues no wey ¿pero vamos a ver que hay no?

Era una zona de perforación bastante grande, de donde nosotros entramos se extendía a un lado un pasaje bastante largo y a ambos lados de ese pasaje en la tierra perforada se alzaban los túneles. Estaban casi todos del lado izquierdo, desde ahí no los alcanzábamos a ver todos. Nosotros entramos rodeando pero la carretera estaba del mismo lado que los túneles. Ósea que estos tal vez pasaban por debajo de ella o habían tenido que parar ahí. Supongo que la señora no supo el camino y llego a la mina por encima de los túneles y huecos y no pudo bajar. Se veía que todo era arenisca por ahí y el techo de los huecos muy delgado. Que infame suerte le espero. ¿Por qué el destino puso esta tragedia en su camino? ¿Y por qué su hijo sería un ladrón?

Mi amigo trataba de asustarme.

¿Qué tal si nos sale algo o alguien se metió y está ahí adentro? —decía.

El siempre con este tipo de bromas. Pero a mí no me preocupaba eso, me preocupaba más bien que el túnel se derrumbara y nos atrapara. Sí que era largo, al final había una cruz y una veladora consumida. La alumbramos con la lámpara del celular.

Buh.

Me pico un costado, no brinque por que pensara que había algo, si no por su grito que me puso los nervios de punta. Ahí no había nada. Fuimos al siguiente “a ver que encontrábamos”. Igual, vacío. Estos eran los más largos, los otros eran mucho más cortos y casi se podía ver el fondo sin entrar. Pues no había nada, nada de las cosas


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