Anterior: Cuentos Atroces parte 17
Comprá el eBock kindle (oferta $149.9) Amazon KDP
Libro físico con Pseudónimo Especial ($430) Cuentos Atroces - SKAHD .l. | Autores Editores
¿Pero cómo podía una persona rica tener esas puertas? Su pasillo no está terminado sus techos son de lámina. Sus cuartos están hechos sobre la casa de su vecino y ni siquiera están bien hechos. Juan dijo que es rico porque lo ha visto sacar fajos de dinero de su bolsa, pero su casa es un asco, incluso peor que la mía. Dijo que lo ha visto sacar fajos de dinero de su bolsa y que siempre hace fiestas. ¿Pero si de verdad es rico y saca tanto dinero como Juan dice porque no arregla su casa? ¿Cómo podía Juan pensar eso y cómo podía tener tanto dinero si es que en verdad lo tiene?
Yo siempre fui muy inteligente, en la escuela yo era de los que más participaban y lograba resolver los problemas antes que nadie, mis compañeros me admiraban y los profesores se sorprendían por mi inteligencia. Por eso yo me consideraba especial, ellos decían que yo tenía talentos muy especiales y con ellos podría logar grandes cosas y yo lo creía. Pensaba que con mis talentos algún día podría ser un verdadero rico. Pero no sabía cómo enfrentarme a la vida, ni a esta situación tan asquéate. Quería por lo menos, mientras averiguaba como usar mis talentos cooperar con los gastos de la casa. Una vez un maestro me dijo que yo podía hacer lo que quisiera si me esforzaba ¿Pero qué es lo que yo quería hacer? ¿En qué me quería esforzar? Ese era mi problema, es lo que no me habían dicho en la escuela. Y esto me ponía ansioso. No soportaba ver a mi madre tan cansada ni vivir en esta miseria así que fuera lo que fuera debía hacer algo para ayudarle.
Pensé en que me diría Juan. Se burlaría de mí por dejar el trabajo y perder mi oportunidad de hacer algo. Y no quería decepcionarlo ni perderlo pues era el único supuesto amigo que tenía por eso dudaba en dejar eso pero no podía tolerar que un chamaco que ni siquiera se sabe expresar me tratara de esa manera. ¿Y qué onda con esos tipos, como podían dejar que ese tarado los mangoneara así? Sí ellos eran señores, el debería trabajar para ellos pero solo están ahí con él y ni siquiera es carismático, al menos no para mí. No entiendo que hacen ahí con el todo el tiempo. ¿Acaso era cierto lo que me dijo el gordo?
Todo en mi cabeza me daba vueltas y en mi cama resolví pensar sobre lo más importante y tomar una decisión. ¿Lo que me había dicho ese gordo sobre él era cierto? Que había matado a su padre. Al pensarlo se presentó en mi mente su mirada, esa mirada que ahora identifique como atroz, una mirada que nunca vi en nadie, ni en los peores momentos de mi padre que era la persona más miserable que conocía. Su cara no hacia ningún gesto pero sus ojos y sus parpados caídos comunicaban un mensaje nefasto, teniéndolo frente a mí en mi mente era como ver una ventana al infierno. ¿Qué es lo que escondía, porque ese comportamiento tan raro? Y luego me dicen eso de él, que mato a su padre. Entonces ese tipo gordo era su hermano. ¿Por eso no había más personas en la casa, porque mato a su padre? ¿Y qué había pasado con su madre? ¿Y esos tipos que, por que estaban siempre con él y lo protegían de esa manera? Es un niño me decía ¿cómo puede ser un acecino? Sí es súper apático pero como va a matar a alguien a puñaladas, en cambio ese gordo si parecía mal de sus facultades mentales. Seguramente él es que está loco e imagina cosas o solo quiso asustarme. No voy a dejarme llevar por lo que dice un loco. Me dije. Tal vez el solo es demasiado serio o este traumado pero eso de acribillar a su propio padre como lo vi en el recorte es demasiado. Además tengo que terminar mi semana para recibir mi pago. Solo hare eso y si el lunes no me pagan no volveré a ir. Al decirme todo esto me sentí con esa actitud que pones cuando le mientes a alguien, pero me sentí más cómodo así.
Al día siguiente, al despertar atravesé el mismo dilema del día anterior y volví a resolver ir por lo menos lo que resta de esta semana, para completar lo que se me debía pagar por una semana de trabajo y poder comprarme algo o a mi madre. Caminé hacia allá sin mucho ánimo, hacia bastante frio y tenía una sensación extraña en mi estómago, en realidad no quería ir. Pero mis pies siguieron en automático sin que mi conciencia me advirtiera explícitamente lo que debía hacer, solo poseído por un síntoma adormecedor. Al llegar entre a la cochera arrumbada cubierta de una gruesa capa de pelusa y me pregunté de nuevo como era posible que este chico fuera rico, si por dentro la casa parecía realmente una pocilga como la mía, los tabiques estaban descubiertos, no estaba pintada, no se veía una cocina ni comedor agradables, una sala, ni siquiera había un vehículo en la cochera. Juan debía estar completamente equivocado, este muchacho no podía ser rico, no se veía que fuera nada especial ni siquiera parecía muy inteligente. Si era verdad que le fuera muy bien con su negocio yo pondría la carpintería aquí abajo en la cochera, más abierta al público y mucho más práctica para todo, podría arreglar los cuartos de arriba y usarlos para vivir más cómodamente pero tal parece que él ni siquiera había pensado en eso y por la de polvo que había en su taller, se notaba que no se había limpiado en años.
Al subir las escaleras percibí un extraño olor que no había enfocado antes, era como de chuaque, y mi mente me preguntó dónde habrá matado a su padre si es que eso era enserio. Justo termine de subir las escaleras y el gordo me veía fijamente. ¡Oh no! No quería toparme con él, otra vez. Me llamo con una voz suave agitando su mano indicándome entrar. Entré y me guio cerca de su cama. Ahí observe un poco los recortes que colgaban de adhesivo en la pared, noté las palabras, drogas, asesinato, atroces y crimen sin resolver. Muchas fotos pero ninguna tan grafica como la que me había mostrado ayer. El gordo saco de un buró en los pies de su cama otro recorte y me lo dio, este decía; Mujer decapitada encontrada en el basurero. Al leerlo lo solté y no quise ver la foto. Me alejé, estaba atónito, enserió me esta insinuando que este muchacho había hecho todo esto.
—Fue papá.
Dijo mientras me avecinaba a la puerta. Salí rápido y en la puerta choqué contra uno de los hombres.
—Ve con Juan te está esperando abajo.
Estaba frio no pensé ni dije nada, solo baje, ya tenía todo claro, fuera o no fuera cierto no había motivo que valiera seguir aquí. Pero al bajar y abrí la puerta del zaguán, Juan estaba a un paso de abrirla.
—Qué bueno que estas aquí, me vas a tener que acompañar.
—¿Juan, sabes lo que ha hecho este tipo? Yo, no voy a ningún lado ¿Porque me trajiste aquí? Ya no voy a trabajar con él.
—Si lo sé. Por eso me tienes que acompañar.
—¿Qué?
—Acompáñame, si no él lo sabrá.
Siguiente: Cuentos Atroces parte 19
Comprá el eBock kindle (oferta $149.9) Amazon KDP
Libro físico con Pseudónimo Especial ($430) Cuentos Atroces - SKAHD .l. | Autores Editores
No hay comentarios.:
Publicar un comentario