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Parece que entran tarde a trabajar, desde antes que mi tía se levantara estuvimos ahí, listos para observar todos sus movimientos. Al abrir la puerta, mi tía me vio a entrar y luego vio fijamente a Miranda, supongo que sorprendida pues nuca la veía ahí. Yo le dije que iba a estar aquí observando lo que hacían los seres ya que nos había prohibido ir. Su mirada fija pasó a mí y termino recostando la cabeza de nuevo, desde ahí y con los ojos cerrados nos dijo.
—Pierden su tiempo. Ellos no llegan hasta pasando el medio día. Miranda y yo nos volteamos a ver. ¿Sería cierto lo que decía mi tía? Pues ya no teníamos ninguna otra cosa que hacer este día y teníamos que comprobarlo todo por nosotros mismos.
Lamentablemente fue más cierto que el calor en mayo, comenzábamos a sufrir un letal aburrimiento por todas esas horas esperando. Mi tía permaneció en su cama unas horas más, después comimos del desayuno que le llevó mi Abuela quien se sorprendió de vernos ahí pero no dijo nada y llevó unos vasos extra de leche y más galletas. Pero aun así al terminar volvimos a estar en la nada, hasta las doce con un minuto cuando al fin apareció el primero. No vimos de donde llegó, cuando nos dimos cuenta ya estaba en el terreno y se aproximaba caminando al agujero en el piso. Al llegar ahí soltó una enorme bolsa de tela que se desplomó y dejó ver un montón de cosas de metal de todo tipo, reconocí latas, algunas piezas de computadoras, herramientas, cubiertos y variedad de cosas más. Entonces de entre el agujero donde estaba la estructura salió otro de ellos, examinó las cosas que había llevado el otro, tomo algunas y entro de nuevo al agujero desapareciendo de nuestra vista, el que llevó las cosas tomo las que quedaron volvió a amarrar su bolsa y sin entender cómo, desapareció en un instante, Miranda y yo nos quedamos boquiabiertos. Mi cerebro en algún nivel me decía que yo sabía cómo lo había hecho pero no lograba entenderlo. Y creo que Miranda pensaba lo mismo.
Mientras nos veíamos apareció otro junto con un carro antiguo, en cuanto volteamos él y el carro simplemente ya estaban ahí. Yo no lo podía creer y estaba seguro de que esto era totalmente nuevo para Miranda también. Tenía la esperanza de que ella no se volteara y siguiera viendo mientras yo volteaba por un instante a ver la cara de mi tía. Ella mantenía la mirada fija en lo que pasaba. Entonces regresé la vista a ellos y vi salir de nuevo al del cráter, este miró por un momento el carro y después arrancó algunas partes, cejuela, techo, puertas y las llevo dentro del hueco, entonces el otro desapareció. Pasamos más horas aburridas así, solo veíamos salir algo de polvo ocasionalmente del agujero y al cansábamos a oír algunos rechinidos pero no veíamos nada, hasta que salió. Primero algunas cosas de metal volaron fuera del agujero luego él saltó y salió también, entonces aparecieron otros dos junto a él, él de sombrero y el del hábito de sacerdote, tomaron las cosa que el otro saco del hueco, se pararon todos de frente como si se estuvieran comunicando y luego desaparecieron.
—Parece que fue todo por hoy.
¿Qué? Esto no explicaba nada. ¿Tuvieron ellos relación con el terremoto o no? ¿Eran buenos o malos? ¿Qué eran? ¿Qué hacían aquí? ¿De dónde venían? ¿Por qué se escondían afuera de la casa? ¿Y por qué no les importaba que los viéramos? Le preguntamos qué era lo que hacían ella solo movió sus hombros y nos vio fijamente como diciendo. Que no acabas de ver. Pero era absurdo. Todo el tiempo aquí sin más vida que estar mirando a esas cosas por la ventana y ni siquiera sabes lo que eran. La verdad es que me fui molesto de ahí. Aunque fue asombroso verlos eso no me dejaba contento. ¿Qué, la rutina de todos los días era solo eso?
No me pude quedar así. Le dije a Miranda que iría yo mismo a preguntarles que era lo que hacían. Lo hacía guardando la enorme esperanza de que como salvó a Miranda y no pretendió asustarme, podríamos cuando menos ver de cerca lo que había en el cráter sin ser abducidos por ellos. Así que se me ocurrió un gran plan para lograrlo y que nuestra tía no supiera nada.
Unas horas más tarde bien entrada la noche llegue de nuevo al otro lado de la cuadra subí al segundo piso del edificio y me dispuse a esperar la señal de Miranda para poder acercarme a inspeccionar el cráter. Esta vez, lamentablemente no estaban en el callejón ya me lo había dicho. Así que podían estar en cualquier parte pero decidí correr el riesgo, no podía seguir así, atado ante las incoherencias de una mujer que si no estaba loca, estaba muy traumada.
Miranda ya me había dicho cuál sería la hora aproximada así que no tuve que esperar mucho antes de que diera la señal. Mi tía ya se había dormido. Busque cómo y casi escalando bajé del segundo piso al espacio vacío donde estaba el cráter. Voltee atrás y vi que sería complicado subir de regreso así que ya no habría vuelta atrás pero no tenía miedo, al aproximarme tuve una sensación parecida a la del día en que entre al cuarto de mi tía y los vi por primera vez. Voltee y note la cara de Miranda asomada por la ventana con la boca cerrada y una pequeña luz tratando de alumbrar hacia acá. Sin parar el paso fui hasta el cráter y me asomé.
Perplejo di unos pasos atrás y caí sobre una mota de pasto. El interior era inmenso, estaba lleno de luces y circuitos se extendía muy por debajo de las casas y no se veía el fin pero más adentro no se veían tantos circuitos y parecía más una cueva. Ahora sí que me dio miedo. Mis piernas empezaron a temblar sin embargo una parte de mi me hacía ir hacia allá como si fuera atraída. Voltee a ver a Miranda como diciendo recuérdame o deséame suerte y comencé a bajar dentro del hueco en la tierra. Mis pies se abrieron camino solos pisando entre los metales y los cables. No tuve ningún problema para llegar hasta abajo pero el fundo aún no se veía. Voltee hacia arriba y por la entrada del hueco solo podía ver un poco de cielo debido a la desviación de la entrada al fondo del hoyo. Camine hasta que las luces de los circuitos dejaban de alumbrar. Entonces prendí mi linterna.
Por un momento pensé que era uno de ellos sentado en el fondo del cráter, pero no era así, el golpeteo que dio mi corazón bajo de nivel y aprecie bien una especie de ovoide de tubos entre cruzados de arriba a abajo. Me aproximé solo un poco para tocarlos con el dedo y se movieron tan livianamente como si estuvieran suspendidos sin ninguna fijación ni pegados al piso. Entonces comenzaron a moverse más y más rápido uno tras otro como si ese pequeño toque que les di hubiera sido suficiente para activarlos todos y hacer que se movieran desenfrenadamente.
En el interior empezó a surgir una luz que se hizo más y más intensa hasta el momento de hacerme cerrar los ojos cuando había alcanzado el más brilloso dorado. Sentí que fui arrojado hacia atrás contra la tierra y quedé inconsciente. En mi mente como si fuera un sueño seguí viendo la luz dorada y dentro de ella vi, como si estuviera flotando en el aire, a tres niños que subieron al segundo piso del edificio, vi una explosión, vi a gente correr, vi a 4 criaturas enormes sufriendo desconsoladas, vi a un hombre obeso reír y un mundo de metal lleno de enormes estructuras color gris y sentí un deseo enorme de estar ahí. Me había dado todas las respuestas.
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