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La vi verlo asombrada y fascinada entonces la volví a tomar del brazo y con un poco de coraje le dije vámonos. Comencé a correr mientras la jalaba. Al cruzar la barda voltee para ver si nos seguía y aunque no era así corrí y la hice correr y no paramos hasta llegar al parque. Yo no iría a la casa de mi abuela de eso estaba seguro, primero tenía que asimilar lo que había pasado y pensar que haría al respecto para conservarme cuerdo. Le dije a Miranda si quería venir a dormir aquí pero no quiso, parece que para ella esto no era algo de otro mundo si no algo fascinante le dije que entonces la buscaba mañana para ver que hacíamos. Ella dijo que si y se fue tan tranquila a su casa. No lo puedo creer. Como sea ahora pensaré en eso, dormiré y espero no soñar con ellos.
Las calles siguen muy solas, mi madre se quejaba de lo mal que esta la ciudad en este momento, yo no sé qué puedo hacer para ayudarle solo sé que esto nos puede ayudar a investigar más sobre ellos sin que nadie se dé cuenta. Entonces iré a la casa de mi abuelita y mirare por la ventana de mi tía, ese monstruo no nos dañó al contrario salvo a Miranda y no quiso asustarnos, puede que no sea malo después de todo, tal vez ellos no causaron el terremoto. ¿Qué tal si el terremoto también hizo que su nave se derrumbara?
Bueno pero si no nos desaparecieron cuando nos vieron entonces si lo veo desde la ventana de mi tía obviamente tampoco nos harán nada. ¡Claro, como a ella! Siempre los ha visto y nunca le han hecho nada. Rayos que tonto me siento de no haber creído en ella y de pensar que nos harían algo si ella ya nos había dicho que estaban viviendo a tras de nuestra casa. Pero bueno ahora voy a verla y a contarle lo que paso. Espero que nos perdone.
Llegue temprano a la casa de mi abuelita, fui a buscar a Miranda y le dije que fuéramos a hablar con mi tía y contarle lo que nos había pasado, pero tenía que ir a dejarle de comer a su mamá a su trabajo entonces la tuve que esperar pero estar ahí sin hacer nada era aburrido y absurdo entonces no resistí las ganas y fui a ver mi a tía suponiendo que Miranda iría cuando regresara. Al entrar a su habitación me recibió con un:
—Niñitos imprudentes y desgastantes que cosa tan tonta hicieron ayer, por poco se matan en ese edificio ¿Y si ese gigante no los salva y se los hubiera llevado que habrían hecho? No los hubiéramos vuelto a ver. Quien sabe qué muerte tan horrible habrían tenido.
Eso entre más cosas dijo que me hicieron revolver el estómago y no quiero recordar al detalle pero la pare hasta que le dije.
—¡Pero no nos hicieron nada¡ Solo fue una misión de investigación que hicimos entre Miranda y yo.
Mi tía volvió a sermonear con tantas cosas hasta que la tuve que parar de nuevo diciéndole.
—Ya sé que tenías razón, tú siempre nos dijiste que estaban ahí y que no hacían nada pero ve, ahora hasta tú estás dudando de que fueran inofensivos.
—Cállate niño, tú no sabes lo que pasó.
Así me dijo, que yo no sabía lo que paso. Le pregunte entonces que había pasado y no quiso decir nada, entonces le dije que si no me decía volveríamos a ir y lo averiguaríamos por nosotros mismos. Entonces ella enfureció y me grito.
—Les prohíbo terminantemente que se vuelvan a acercar ahí, entiéndelo eso no existe.
¿Qué? ¿Qué porque dijo eso? Se lo pregunte y me dijo
—Ya te dije que es peligroso así que no vuelvan a ir allí o lo sabré. Ay sí, ella puede estar viéndolos todo el día por la ventana y nosotros no podemos volver a ir para investigar, que injustos son los adultos en verdad.
Cuando salí miranda estaba afuera recargada en la pared, yo la vi de reojo pues tenía mi cabeza agachada y solo seguí caminando. Ella empezó a caminar tras de mí y me dijo.
—Ves por eso yo nunca entro a su cuarto nunca sabes lo que te dirá la viaja loca. No me gusto que la llamara así además ella mejor que nadie sabía que no está loca pero no tenía energía para defenderla ni para contradecir a Miranda solo seguí caminando sin voltear a ningún lado y Miranda siguió tras de mí. Llegamos al parque y estuvimos ahí un buen rato luego dije:
—¡Es que no es justo! Ella está todo el día ahí pegada viéndolos y a nosotros nos dice que no podemos ir. ¿En qué clase de mundo vivimos?
Y Miranda dijo
—Hay hasta que hablaste.
Carajo me hubiera quedado callado pero bueno ya no quise hacer lio y seguí pensando. Es que si la cosa esa no nos había hecho daño y había puesto a Miranda suavemente sobre el piso para no asustarnos significaba que eran buenos, o por lo menos no tenían una mala intención con nosotros. Además Miranda ya los había visto muchas veces dice y no le han hecho nada nunca.
Le pregunte que hacían cuando estaban ahí en el callejón y dice que nada, a veces solo oye su respiración o a veces solo alguno mueve su cabeza para verla y vuelve a esconderse. ¡Ahí está! Entonces no son peligrosos. ¿Y quién es mi tía para prohibirnos algo ella no nos dio de comer ni nos cuidó cuando éramos chiquitos? Bah decidí que vamos a volver a ir y tratemos de comunicarnos con ese ser, sin que la tonta se vuelva a caer. Pero ahora resulta que muy obediente la niña, ay no lo puedo creer necesita unos buenos sermones de mi tía para reformar su camino, uy no ella está igual. Ahora dice que no quiere ir que si mi tía nos vuelve a ver y le dice a su mamá quien sabe con qué chismes le va a llegar y seguramente la va a hacer enojar para que ella vaya muy enojada a regañarla y que mejor no. Ahora resulta que toda su curiosidad desapareció después de que me dijo tonto por no saber que estaban en la puerta de la casa.
Le dije que si no me acompañaba entonces yo iría solo. Me dijo que no que mejor los vigiláramos por la ventana como hace mi tía y así averiguaríamos lo que ella no nos quiere decir. Es una buena idea lo admito, aunque algo incoherente pues ella nunca quiere entrar a su cuarto pero bueno supongo que lo superará, como yo tendré que tragarme mi orgullo e ir a verla después del regaño que me dio pero si no quiere que vallamos allá ahora se aguanta por que los vamos a ver desde su cuarto.
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