Contingencia o paranoia
Cómo la desinformación alimenta la paranoia social
Dentro de nuestras reflexiones sobre la sociedad y el comportamiento humano, la pandemia también dejó lecciones sobre cómo reaccionamos ante el miedo y la información.
La paranoia inicial frente al nuevo virus
Cierto que no es mi mayor deseo escribir sobre este tema, pero ya que está en boca de todos y la gran desinformación que cacarea la gente que se dejó llevar por comentarios noticiosos o hasta de youtubers adolescentes, quiero darle un poco de frescura para que podamos ir superando poco a poco nuestra paranoia.
Lo primero que diré es que soy ignorante, como muchos. No tengo un equipo de colaboradores (link;) que me ayuden a ponerme al día, ni puedo dedicar una jornada de trabajo a investigar, pues cumplo ya con mi jornada de trabajo aparte. Solo escribo desde mi propia perspectiva y desde la información de las fuentes oficiales que veo.
Lo segundo es que yo realmente me asusté y les voy a compartir la propia paranoia que apareció en mi cabeza. Cuando empezó todo esto (así decimos todos), yo razoné el supuesto de: ¿qué tal si estábamos realmente frente al apocalipsis de nuestra sociedad globalizada? Es decir, había noticias de que en China hubo contagios masivos, que hicieron hospitales inflables de la nada, que un NUEVO virus del que no hay cura ni tratamiento había aparecido. Bro, eso suena exacto como una película de zombis. Y yo nunca vi a un enfermo; hasta la fecha no lo he visto. ¿Qué tal si se convertían en zombis? ¿Qué tal si China se estaba llenando de zombis y por eso la gran preocupación de cerrar fronteras y todo?
Lo puedes pensar, lo puedes pensar, no mames, si te hablan de un nuevo virus que nunca se ha visto y que está paralizando al mundo. ¡No mames, zombis! Jeje. ¡Y nos lo están ocultando! Eso pensé al principio; llegué a sentir verdadero temor por una cosa como esa. ¿Lo puedes creer? Y sumado a mi fanatismo por Resident Evil, pues ya ves.
Y luego con tanta noticia ridícula y falsa que salió por ahí, que hasta me da coraje mencionar y en un momento explicaré por qué y el gran daño que hicieron. Por ejemplo:
El peligro de las noticias falsas
esa estupidez de que cuidaras a tus hijos, pues si se enfermaban se los llevaban, los aislaban y si no sobrevivían los incineraban y no los volvías a ver. O aún peor, el maldito audio de un degenerado con voz grave que supuestamente advertía que en los hospitales los médicos habían firmado contratos para matar a las personas a cambio de dinero y que no fueras al hospital porque te iban a matar.
No se imaginan el coraje que me da recordar esto. Esa blasfemia idiota ni siquiera tenía sentido. No explicaba ninguna razón, no daba ninguna prueba, ni siquiera tenía un poco de lógica el pensar que si ibas al hospital te iban a matar solo porque sí, que los “doctores” —ni siquiera decía cuáles sí y cuáles no— te iban a matar y ya, que iban a ir en contra de su juramento en este momento solo porque se presentó una pandemia. Esto fue un audio que se difundió por WhatsApp; seguramente algunos de ustedes lo oyeron. Yo sé que fue muy difundido porque a mí me llegó más de una vez, pero ¿cómo peleas con la credulidad si muchos no querían darse cuenta de la absurdidad de este audio?
Por esa persona, que podría describir con infinidad de calificativos peyorativos, que hizo el audio, mi tía no quiso ir al hospital.
Cómo la desinformación afecta decisiones reales
Se le complicó la diabetes; no nos confirmaron a ciencia cierta si tuvo coronavirus, pero sí tenía diabetes ya muy avanzada y cuando se le complicó no quiso ir al hospital hasta que llegó al punto en que no se pudo hacer más.
Si esto puede servir para hacer conciencia, tú, querido lector, ten criterio, reflexiona un momento la información que te llega y nunca seas tan inepto como para crear noticias falsas, menos en circunstancias tan importantes.
En fin, mi paranoia sobre los zombis y después la de estas noticias criminales se desvaneció al ver las fuentes oficiales de información.
La importancia de escuchar fuentes oficiales
Y en esto noté que en las noticias ponían cinco segundos de lo que decía el subsecretario de Salud mientras que se daba una conferencia de más de una hora todos los días explicándole a nuestro país lo que estaba aconteciendo y el porqué de los procesos que se estaban llevando a cabo. Desde luego que esto ahonda en la paranoia, pues ponían cinco segundos donde él dice que no salgas de casa y no ponen toda la explicación que te da sobre el transcurso de la pandemia.
Él lo dijo muy claramente una vez: que la epidemia llegara a su punto más alto, comenzaría a descender. La epidemiología es una materia que no es nueva y tiene ya mucho conocimiento, pues ha analizado cada pandemia que se ha presenciado en la historia reciente de la humanidad. Bajo esto podemos conocer y predecir con alta exactitud el comportamiento que tendrán. Así pues, varios institutos como la UNAM pudieron predecir el día en que llegaría a su punto más alto y el comportamiento que seguiría.
Las medidas de seguridad que se tomaron eran para no abarrotar los hospitales —¡cómo enfatizo esto!—, no para evitar muertes, sino para poder atender mejor a los infectados. Esta epidemia no te quita la vida. Pareciera que todos se pusieron paranoicos forzando a otros a usar cubrebocas porque pensaban que si no lo usábamos todos nos íbamos a morir. Pero él lo explicó desde el principio —hablo del epidemiólogo Hugo López-Gatell Ramírez—: una vez que te enfermas pasas por un cuadro clínico durante quince días; después de esto te vuelves inmune. Los únicos que tienen riesgo de muerte son las personas con enfermedades crónicas.
Obvio que nadie se quiere enfermar. Si no se hubieran tomado las medidas de salud, los hospitales se hubieran abarrotado y no se nos hubiera podido atender a todos. Pero no habríamos muerto, solo habríamos estado muy incómodos.
Pongo el ejemplo: en el pueblo donde vivo solo hay un centro de salud y unos tres consultorios privados sin camillas y hay más de catorce mil habitantes. Si nos enfermábamos cincuenta o hasta treinta, abarrotábamos nuestro centro de salud y ya no podríamos ser atendidos, pero de eso a decir que todos estábamos en peligro de muerte hay una diferencia abismal llena de pura ignorancia y paranoia.
Y así superé yo mi paranoia viendo la verdadera fuente de la información. Qué mejor que ver a las cabezas de la Secretaría de Salud de nuestro país y no a reporteros ni noticias de chismógrafo.
Ahora hay varias fases en una pandemia.
Cómo funciona una pandemia según la epidemiología
Espero que esto se entienda para que se puedan tomar decisiones más conscientes y no dejándose llevar por los chismes, pues supongo que mi pueblo no es el único lugar donde le han inventado enfermos a todos los familiares del señor de los tacos y muertos a los taxistas, jeje.
En la primera fase
los casos se pueden rastrear, RASTREAR, y esto obviamente lo hacen las autoridades de salud cuando llega un enfermo y se confirma que está enfermo de esto. Se hace un recorrido de todas las personas con las que estuvo en contacto en determinado tiempo y en ellas se identifica al portador que lo contagió, o el lugar donde pudo haberse contagiado. En esta fase se puede saber hasta cierto punto quién contagió a quién.
En la fase dos
los casos ya son bastantes y ya no se puede saber quién contagió a quién. La precisión de rastreo se aminora por la cantidad de contagios. Aquí sí hay que cuidarnos; cualquiera puede estar contagiado y esto fue cuando era mejor no salir, pues cualquiera podía contagiarnos.
En la fase tres
se pasa el punto más alto de la pandemia y esta empieza a descender. Recuerden que las personas que no tienen enfermedades crónicas son capaces de generar una respuesta inmune, salir de la enfermedad y volverse inmunes a ella. Esto es normal; nuestro cuerpo está diseñado para autocurarse, tiene mecanismos de defensa que lo protegen todo el tiempo, como cuando te da gripa y después de una o dos semanas se te quita sola sin que hayas ido al hospital. Eso hace nuestro cuerpo: se cura solo, y en el caso del Covid te vuelves inmune después de que te curas, como la varicela, y no por esta todos los niños van con cubrebocas a la escuela cuando uno se enferma. Entonces, cuando la pandemia llega a su punto más alto, es decir, el número de casos activos es el mayor que se ha presentado, solo le sigue disminuir, pues como han sido muchos los contagiados ahora son muchos los inmunes. Obviamente hablando solo de los que no tienen enfermedades crónicas.
Lee también Conciencia en la comida
Día a día se cuentan los casos activos, porque estos son los que cuentan, porque estos pueden contagiar, no los acumulados, porque estos ya se volvieron inmunes. Y este número de casos activos es el que marcó el punto más alto de la pandemia. Ahora el número de casos activos es menor que el que hubo hace cuatro semanas. La pandemia está disminuyendo.
En la fase cuatro
se esperan nuevas oleadas de casos, esto basado en las experiencias con pandemias pasadas.
Y en la fase cinco
la OMS informa que el periodo de pandemia ha finalizado.
Todo esto se ha explicado varias veces en la conferencia de prensa que loablemente en nuestro país se da todos los días por la Secretaría de Salud. Y tal vez por esto yo no haya hecho más que rebuznar, pues todo lo que dije tal vez tú ya lo sepas. Y si ya lo sabes, qué bueno, y si no, pues qué mejor que te lo haya podido explicar. Pero mi punto con esto es disminuir nuestra paranoia y aumentar nuestra conciencia. ¿Ok? Porque señalar a alguien porque no trae su cubrebocas no es nada humano. Pedir casi por la fuerza que respeten tu sana distancia es aberrante. ¿Qué, neta crees que porque alguien sin cubrebocas está cerca de ti te vas a enfermar y está poniendo en riesgo tu vida?
Man, si tienes una enfermedad crónica, ¡tú no salgas de tu casa! No hagas escenas porque alguien está junto a ti. Y este es mi gran punto: es una cuestión de conciencia.
Cuando el miedo se convierte en agresión social
Yo personalmente vi cómo querían golpear a una pareja por estar en la puerta de un negocio. La persona del negocio les pidió que se retiraran y estos no lo hicieron; lo volvió a hacer y les subió la voz; lo volvió a hacer y los amenazó; estuvo a punto de empujarlos. Ellos se fueron, pero después de amenazas y una gran muestra de… No sé cómo llamarlo; no son solo antivalores, no es solo falta de civismo, es no ser humano, es ser inconsciente, por no decir un completo oligofrénico. Además, él tenía su cubrebocas en la barbilla. Claro, como ellos no iban a comprar, que se larguen, y como yo soy cliente puedo pasar. ¿Qué pedo?
A mi esposa, con mi hija en brazos, la obligaron a quitarse de la puerta de Coppel mientras esperaba a su mamá y la hicieron pasarse a otro lado donde no había sombra y tuvo que estar parada. Era la única que estaba ahí; se recargó en la barda que sostiene los cristales de la ventana y salió una trabajadora a pedirle que se quitara; volvió a salir y la insultó; volvió a salir y la amenazó; llamó por su radio, la acusó y quién sabe qué tanto drama hizo con la cara roja de coraje. Ella se quitó, pero hermano, ¿qué pedo? Esto no es vivir una contingencia, esto es ser idiota.
Era la única en la puerta. ¿A quién iba a contagiar si lo estuviera? Los clientes estaban adentro. ¿Qué riesgo corrían? Ahora, eres trabajador, okey. Sigues órdenes ciegamente como idiota, pero… ¿Quién dio esas órdenes? ¿Quién fue la autoridad tan incompetente que amenazó a todos para tenerlos tan paranoicos? ¿Si tienes a una mujer con un bebé en brazos en la puerta de tu tienda te van a clausurar? No mames, no mames sistema, no mames idiota que te crees dueño de la vía pública.
Yo nunca oí a los que dan los informes diarios sobre la pandemia decir que no podías tener a nadie en la puerta de tu negocio y menos que los quitaras a la fuerza. Tampoco que si estaban ahí te iban a clausurar. Cierto, no vi todas las conferencias de prensa, no las veo diario, pero en las que vi nunca han dicho tal cosa. Si alguien puede por ahí mencionar quién fue el mentiroso que los amenazó de esta manera para que se comporten así.
Dijeron y dieron la explicación: las medidas se toman voluntariamente; las compañías que no cumplan con los requisitos no pueden reabrir. Y ya abiertas, que las inspecciones se hacen sobre los casos. ¡No que quieras golpear a los que se paran ahí enfrente!
La pandemia no es excusa para perder la humanidad
Y esto es en parte lo que yo he vivido. Tal vez habrá quien piense que exagero, pero quienes vieron cosas como las que yo estarán de acuerdo conmigo. Esto es una pandemia, no un pretexto para el conflicto.
Como dice doña Choninta la perfecta cuando te señala: “Usted fíjese en lo que usted hace”. Si tú tienes una enfermedad crónica, tú cuídate al triple; si tú ya estás bien protegido, excelente, pero no quieras madrear a otro por no traer cubrebocas o por estar muy cerca de tu negocio. Lo salvas del Covid y le dejas el ojo morado. ¡Bravo, caon, bravo!
Páginas recomendadas:
¿Aun es necesario el uso del cubrebocas? ¿O mejor ya no usarlo?: Lo absurdo del uso del cubrebocas, aún más fuera de pandemia.