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sábado, enero 14, 2023

No seas adicto a tus emociones

 No seas adicto a tus emociones

¿Adicto a tus emociones?

Esta es solo una reflexión que tuve. No hablo de nada que haya escuchado o leído.


Tiene que ver con siempre ser honesto contigo mismo.


Se trata de esa emoción que tanto siempre te lastima,

y de lo que te hace sentir.


Recuerdo bien, siendo honesto conmigo mismo,

que cuando fui víctima de unos celos mortales

le dije a mi chica que me gustaba que hiciera eso,

pero poquito,

no al grado de traicionarme,

porque eso me ponía loquito

y me hacía desearla más.


Esa emoción me ponía loco por ella

y, en bajo grado,

me gustaba.


Y siendo honesto con uno mismo:

¿cómo nos pone esa emoción que nos alocaba,

o cómo nos pone ahora?

¿Qué sensación nos da?

¿Y por qué acudimos a ella tantas veces?


Siendo honestos con nosotros mismos,

¿qué nos da?

¿Por qué nos ponemos así?

¿Nos gusta lo que nos da?


Si en un grado, antes de acostumbrarme

y volverlo parte de mí sin que me diera cuenta,

pude ver que los celos me hacían algo que en parte me gustaba

y en parte me enloquecía gravemente,

puedo suponer que con la ira es igual o similar.


Pero ya me he acostumbrado a ella

y ya no recuerdo que la busque como

una pequeña sensación de la que sacaba un provecho.


Ahora tal vez aún saco provecho de ella;

eso que me gusta de ella aún está.

Pero he perdido el grado

y hasta la intensidad con que me debe dar.


Y me lastimo mucho al tenerla.


Como una máquina en mal funcionamiento

que requiere de algo que le hace mal

y lo busca, ahora hasta inconscientemente,

para satisfacerse

de una forma que es dañina.


Tal cual droga.


Recuerdo bien la frase de una película (La isla):

“Si duele, es buena”,

en cuanto a drogas.


Y esta emoción sí que es buena.

Sí que duele.


Y sí que pone…


¿Ya lo creen?


¿Y puede ser respecto de todas? ¿No lo creen?


De la apatía,

de la depresión…


Como la droga más fuerte que puede consumir el ser humano.


Y ya que como especie es tan grave el ser humano frente a las adicciones,

tiene lógica suponer que puede ser adicto

también a las emociones.


Y es una adicción tan fuerte

que somos muchos más los que somos adictos a ellas.


Pero de esto no se habla.


¿Será porque somos tantos que parece normal?


¿O porque realmente somos pocos los que lo padecen

y yo estoy dentro de estos pocos?


¿Qué tal si intentamos enfrentarlas como adicciones?


Claro, lo digo para los pocos a los que no les ha servido la terapia normal con el psicólogo.


Lo malo de esto es que tampoco nos deja mucha esperanza,

al ver el tan bajo éxito en tratar adicciones normales

que tiene la humanidad,

por lo menos lo que veo en mi entorno.


De todas formas hay que intentarlo,

buscar la manera

y estudiarlo.


Quizás lleguemos a algo.


Qué doloroso es saber esto,

pero crea esperanza,

aunque sea un poco.


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